Vista larga, paso corto y mala leche

Vista larga, paso corto y mala leche, son las tres cortas y concisas indicaciones que mi abuelo en su eterna y especial sabiduría nos regalaba para la vida.

Parece mentira que estas tres parejas de palabras que he oído a lo largo de mi vida una y otra vez, y que simplemente se deslizaban por mi mente sin darse importancia, guardándose en la memoria como marca o distintivo más que como humilde indicación, se tornen en lección en algún momento.

Porque cuando tienes una visión larga de la vida pasan varias cosas. En un sentido siempre se ha dicho que no hay que ser corto de miras y es que la vida nos ofrece infinitas posibilidades. Hay una frase que reza “no vivas el mismo año 75 veces y le llames vida”, y tiene tanta razón.. La palabra vida se corresponde con vivir, experimentar al fin y al cabo, llenarte de emociones de todas las clases.

En la vida existe entre las miles de clasificaciones, una más, y es que existen tres tipos de personas; los que tienen la vista corta, no es algo malo, pero puede que sí resulte insuficiente, es algo así como quedarte con el mismo sabor, vivir al 50 %; porque dice el refranero español que “más vale malo conocido que bueno por conocer”,  pero esta forma de vida aunque hace personas felices, se corresponde más con un eterno “Mito de la caverna” de Platón. Luego están, las personas con vista larga, pero meros espectadores; en ocasiones por querer y no poder, y en ocasiones porque aún pudiendo se hacen creer que no, o la no facilidad de salir de la zona de confort les abruma; es el peor de los tres tipos, vivir en un consciente sin vivir. Y por último están los que tienen esa vista larga que les permite ver más allá y que además la van ampliando a medida que avanzan sus pasos; su visión les deja ver todas las oportunidades y además aprovecharlas, y en el camino vivirán.

Pero con todo lo anterior, vista larga es también precaución. Se sabe que el ser observador te hace en la mayoría de ocasiones ganar la partida, y en la vida pasa lo mismo; hay que tener la vista larga en todos los sentidos; tiene que ser un lo veo y subo, esa es la mejor combinación.

Que dar los pasos cortos es lo correcto, se sabe, siempre en todos los aspectos. Porque la vida se saborea más a pasitos pequeños, porque siempre hay una solución más fácil si algo falla, porque aunque los pasos de gigante es algo que se suele valorar como positivo, en realidad cuando la meta llega, el haber degustado cada pequeño triunfo, y ver que cada paso vivido ha merecido la pena es una sensación maravillosa. Y es que se trata de eso, crecer, como el buen vino, como todo lo bueno, siempre a fuego lento.

La mala leche es la determinación, porque el tirarse a la piscina es algo infinitamente fascinante a veces, decir y hacer, pensar y hacer. Que solo le pongamos definición a la palabra problema cuando algo de verdad no tiene remedio, que mientras se trate únicamente de pequeños baches en el camino que se pueden pasar, los pasemos; porque como advierte el dicho, “todo pasa” y no hay verdad más verdadera. La palabra vida lleva implícito en su significado la fuerza, vitalidad debe ir de la mano con determinación; esa combinación crea el entusiasmo, clave secreta de la vida.

Aunque Vista larga, paso corto y mala leche se ha convertido en un distintivo, no es ni mucho menos la única lección aprendida;  concretamente hay una frase de Malcolm Muggeridge que encaja a la perfección en esta filosofía, “nunca olvides que sólo los peces muertos nadan con la corriente”, entonces vive

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