Ser romántico no es eso

Qué bonito es el romanticismo aunque casi nadie lo entienda como tal. Y es que ser romántico no son unas velas con una bonita música, no es un precioso ramo de flores, ni una espléndida pedida de mano, ni pétalos de rosa esparcidos en ningún sitio… Esto, como muchas otras veces es más una desviación de la esencia; el romanticismo real es un sentimiento que brota, es una actitud, una mirada, una acción..

Al igual que reza Nietzsche en la portada de este blog, una vez más gana la naturalidad, todo lo que no va envuelto, pero sí las palabras que nacen de dentro, sí una sonrisa cómplice, sí un irrefrenable deseo de besar, abrazar a otra persona. Sí a esa sensación que te recorre el cuerpo de los pies a la cabeza (no hablo de orgasmos, que también).

Existe y no solo en el cine, ni en las canciones; existe en las personas, en su grado de emotividad y sobre todo en lo que la otra persona despierte en ti. Soy defensora de lo químico a ultranza; es decir, todo absolutamente corre por cuenta de nuestro organismo y sus niveles de según que neurotransmisores; pero aún así es obvio que algo o alguien hace que este se modifique; no sé si a nivel homeostático pero diría que sí. Sexualmente hablando todo el mundo es capaz de percibir esos cambios en su cuerpo, pero y ¿emocionalmente? Pues eso es el romanticismo. Mario Benedetti decía “que alguien te haga sentir cosas sin ponerte un dedo encima, eso es admirable”, y si no nos quedamos solo en la literalidad de la frase, define el concepto a la perfección.

Qué bonito es, la expresión de amor más verdadera, la que brota. Qué bonito es expresarse con un beso donde no toca, o un abrazo interminable e irrefrenable en un momento que no debería o incluso debiendo, qué bonito es un te quiero improvisado, el darse cuenta de que no puedes o no quieres vivir separado de otra persona; eso es romanticismo; no se trata de serlo o no, se trata de la capacidad de un sentimiento de provocarte una reacción tal que te lleve a una acción de ese tipo. Ser el receptor de cualquiera de todo lo anterior es, cuando es correspondido, una sensación que te recorre desde la punta de tus pies hasta tu cabeza (ese es el orgasmo emocional del que hablaba antes), emoción en estado puro, a veces pasión, dependiendo de cada persona, es seguro un desequilibrio homeostático, tiene que serlo.

El romanticismo son en esencia palabras y gestos no premeditados a tal fin, entonces nacen; y el entorno a veces ayuda (está claro que una noche de luna llena en sí es ya romántica por sí sola) pero no confundamos términos, y es que una acción con sentimiento que brota de dentro da igual al final si es a los pies de una chimenea o en un camino de cabras.

En el fondo no hacen falta tantas palabras para describirlo, quien ha tenido la suerte de vivir un momento romántico en realidad sabe cuál es el verdadero significado de esa palabra, aunque, a veces, probablemente se tendrá que definir de cara a la galería como no romántico; pues aunque todo lo envuelto y lo elaborado es bonito y se hace igual con sentimiento, si se trata de la definición correcta de la palabra, a mi juicio, ser romántico no es eso. Naturalidad en estado puro.

2 opiniones en “Ser romántico no es eso”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *