No me crisis… o sí?

Y a veces en la vida te pierdes… Nada tiene que ver con sentirte más o menos feliz, ni más o menos activo, ni siquiera más o menos querido, hablo de la definición de perdido en sí.

De acuerdo que vivir dejando fluir es una de las mejores formas de hacerlo, pero qué pasa si en algún momento sientes que vas sin rumbo?

Tú, que no eres de planificar, a ti que nunca te han gustado las cosas programadas por el sin sentido de pensar que por el simple hecho de estar planificadas algo iría mal; tú que siempre te has creido ese tipo de persona a la que la vida solo le llevaba a improvisar y así dejando fluir llegaba todo… El creer que llega un día en que todo eso cambia es una falacia; sin embargo sí llega un día en que te parece que la falacia era exactamente lo que pensabas de ti, y es entonces cuando te sumerges en una especie de crisis de identidad. Y digo ” especie”  porque no es algo negativo, una crisis sí, pero la transformas en punto de partida.

Echas la vista atrás y ves cosas de todos los colores en tu vida, pero aún así el balance es positivo, tiene que ser positivo. Te estás dando cuenta ahora de que después de, a pesar de y al final gracias a lo vivido, has llegado a este punto de tu vida.

No es fácil tener todo claro, y se sabe que un estado de incertidumbre es el que más factura pasa a los seres humanos. Es posible que durante un tiempo pase desapercibido el hecho de no existir un rumbo, porque llevas una vida, que puede ser mejor o peor en algún determinado momento, pero marcada más bien por el hedonismo que nos caracteriza, buscando ese “hygge”, que da el nombre a esta página.

Pero a veces, en esos periodos en los que vas completando la vida aún dejándote llevar, incluso aunque te consideres “feliz”, incluso aunque tus necesidades estén satisfechas, de repente, un lapsus mental, estoy dónde quiero estar? Como dijo Walt  Disney, está lo que estoy haciendo llevándome al lugar donde quiero estar mañana? Y si.. y si hubiera hecho.. y si hubiera.. Pero tu mente rápidamente los bloquea, los condicionales en ese tiempo verbal no están permitidos en tu mente ni en tu vocabulario, no sirven.

Inevitablemente tu cerebro va recogiendo todos esos pensamientos y algunos se van hilando y fortaleciendo hasta que un día dejan de ser lapsus gracias a lo vivido, y es que tiene que ser gracias porque estás en crisis sí, pero siempre gracias a una crisis, gracias a un movimiento hay un cambio; y la suerte viene ahora, porque no será un cambio cualquiera , has tenido suficientes lapsus que junto a tus circunstancias te hacen ser capaz de pararte y pensar. Y por suerte, otra vez, te conoces y esa es tu mejor apuesta.

Y viene sin cesar a la mente un proverbio árabe, que ya conocías pero que ahora no te puedes quitar de la cabeza, y que aunque se sume en la ambigüedad de cada uno, es precisamente ahí donde reside la respuesta; ” no dejes que el niño que fuiste se avergüence del adulto que eres “.

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