La Teoría de James-Lange

¿Sonreímos porque estamos alegres o estamos alegres porque sonreímos? Y lo mismo con la tristeza, ¿estamos tristes porque lloramos? O por el contrario ¿lloramos porque estamos tristes?

Existe en psicología una teoría, la Teoría de James- Lange que básicamente plantea el dilema de quién vino antes el huevo o la gallina.

William James fue un señor que propuso, en contra de lo que se había dicho hasta el momento, que el sentimiento emocional era consecuencia y no antecedente de los cambios fisiológicos que provocan algunos estímulos; es decir, que un determinado estímulo producía una reacción fisiológica, y la percepción de ese cambio en el cuerpo era la que produciría la emoción.

Años  más tarde un fisiólogo danés llamado Carl Lange, propuso una teoría que aunque al margen de la anterior resultó ser algo similar. Es por ello que se denominó Teoría de James-Lange.

En definitiva, venían a confirmar que efectivamente estamos contentos porque sonreímos y no al contrario; por supuesto, otros autores no tardaron en refrutar la teoría por razones obvias defendiendo que las emociones anteceden a las conductas.

Pero en lo que a motivación se refiere, el nombrarla o recordarla resulta en ocasiones bastante útil.

En el caso de emociones como la sorpresa o el miedo por ejemplo, ciertamente  esta teoría no nos serviría de mucho, pero en el caso de emociones como la alegría se le puede sacar bastante partido. Y es que como el título del libro firma “poderosa mente“, y que verdad que es que, a excepción de si existe alguna patología, si aprendemos a llevarlo, nuestro cerebro está de nuestro lado.

Esto es evidentemente basado en la experiencia propia; cuando existe un día malo que radica básicamente en pensamientos negativos, el convencerse uno mismo de sonreír a destiempo hace automáticamente que nuestro cerebro que es muy listo, busque esas motivaciones que nos llevan a un estado de alegría y por lo tanto se mantenga esa sonrisa al haber provocado dicha emoción. Es decir, no es que la Teoría de James- Lange sea cierta, es que si quieres creerla en un determinado momento tu cerebro te ayuda a ello. Se podría aplicar la típica frase de “ver no es creer, creer es ver”, no hay cosa como el auto convencimiento; y si además te dices que es una teoría surte hasta más efecto.

Tampoco se trata de estar todo el día sonriendo, que da miedo, no es malo sentir las distintas emociones, pero sí que hay momentos en los que resulta que las emociones negativas que nos invaden son causadas verdaderamente por motivos banales, y lo habitual es que cada persona tiene su método para desquitarse, este es el mío.

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