Interesante sólo si lo es…

La barrera de coral australiana es el único organismo vivo capaz de percibirse a simple vista desde el espacio.

En una relación, el límite “psicológico” que la edad impone para que la cosa funcione es la mitad más siete ( aunque yo estaba segura de que era la mitad más ocho). Es la “half your age plus seven rule”.

Hipocampo no es solo el nombre de esa parte de nuestro cerebro relacionada con la memoria y el aprendizaje; es un caballito de mar, única especie además en la que el macho se embaraza.

Existe un canal en YouTube, Live NASA Earth from Space ( pinchando se puede ver) en el que se retransmite supuestamente en directo la imagen grabada por la estación espacial. Una amiga a la que le relaja muchísimo verlo me lo contó.

Los perros ven en en tonalidades azules y amarillas.

Una de las mejores series de documentales de viajes se llama Un Mundo Aparte, se emite en RTVE ( y en un total de 130 países)  pero también hay un libro de Daniel Landa http://unmundoaparte.es/, merece la pena.

El M.I.T. ( Massachussets Institute of Technology) es el destino soñado para los amantes del estudio y la investigación en Tecnología, y probablemente en Ciencias Físicas. Lo sé gracias a uno de esos soñadores que por desgracia ya no está. De allí han salido entre 76 y 80 Premios Nobel. El lema de la universidad es <mente y manos>.

La inteligencia canina es igual a la de cualquiera de nuestros bebés con algunos matices claro está. La raza más inteligente alcanzaría el mismo nivel que un niño de dos años. Aunque emocionalmente a veces nos demuestran que nos llevan años luz de ventaja.

Esperanto, muchas personas saben que es, pero hay otras muchas que no, yo no lo supe hasta hace unos años, y me resulta un proyecto tan idealista que lo tengo que nombrar. Es una lengua artificial que se creó con la intención de que todo el mundo la aprendiera y así no hubiese barreras en la comunicación. Al final del 1800 ya se pensaba en la globalización.

Para un surfista no tiene misterio, pero para el que no lo sabe puede resultar curioso que a ese accesorio enganchado al pie que permite que la tabla no se te escape se le llame “el invento”.

En una región de Cantabria llamada Tresviso hace ya muchos años que se elaboraba un queso del que los franceses se quedaron tan prendados que empezaron también a elaborarlo y lo llamaron Roquefort, o eso me contaron.

Para quien adore las librerías, el sentimiento que se experimenta en Shakespeare and Co. en la rue de la Bûcherie de París, es único, como la propia librería. Es interesante puesto que hasta hace unos años al menos, no aparecía en las guías y mucha gente que va a la capital francesa no la visita por desconocimiento, y merece la pena absolutamente.

 

Disonancia cognitiva, mecanismo de diario

Disonancia cognitiva, en mi opinión el mecanismo más acertado de cuantos destapa la psicología, porque hay conductas esenciales para la vida que se encargan de que las necesidades vitales estén cubiertas, pero no hay que olvidar que un equilibrio psicológico es la base para que todo vaya por el  camino, al menos, subjetivamente correcto.

Tan esencial es que nuestro cerebro esté en equilibrio, que un desequilibrio de éste nos puede llevar a un destino que no figuraba precisamente en nuestros planes, y es que al final somos todo o casi todo química. Es inútil  pensar lo contrario, y no es sólo un quiasmo literario el decir que todo siempre tiene un por qué y/o que siempre hay un por qué para todo; en lo que a la conducta humana respecta, vamos a respetar que existen dos bases que rigen nuestros actos, por un lado la química pura, en lo que a nivel hormonal se refiere básicamente, y por otro el cumplimiento o no de los valores que hemos ido adquiriendo y que modelan nuestra personalidad; y es que habría un tercer pilar que es el temperamento, pero con éste por suerte o por desgracia, ya nacemos.

Pues aunque parezca que somos completamente dueños de nuestros actos, la experiencia personal de cualquiera le puede enseñar que no es difícil salirse de un pensamiento en lo que a una acción se refiere; una desviación, grande o pequeña, pero al fin y al cabo, algo con lo que nuestro cerebro no contaba y para el que el único o a veces sólo último agente causal hemos sido nosotros mismos. Ahí, en ese momento en que nuestro cerebro entra en conflicto aparece la bien denominada disonancia cognitiva.

El llevar a cabo una acción que en nuestra cognición estaba algo así como negada, hace que en nuestra cabeza estalle una especie de altercado mental que rápidamente y como seres inteligentes que somos, nuestro cerebro  se ve en la obligación de solucionar. Porque es sino en este momento en el que el siguiente pilar, que contábamos con que estaba perfecto de base, junto con el tercer agente que es nuestro temperamento y  personalidad, puede provocar una explosión hormonal que traerá consecuencias, más grandes o más pequeñas pero seguro seguro que las traerá.

No hace falta que el desencadenante sea un algo súper trascendental en nuestra vida; desde el porque me coma un trocito más..hasta el yo nunca jamás..  y es que la nimiedad más absoluta en ese momento en nuestra mente tiene que ser defendida, de forma en que la decepción por nosotros mismos no nos sucumba y caigamos en unos bajos niveles de alguno de esos neurotransmisores que tan malas, ( y buenas) pasadas nos juegan.

Por algo el dicho de “nunca digas nunca jamás” y es que nuestro cerebro de especie nos tiene tan bien calados que él mismo ha desarrollado el mecanismo que nos salva del caos total de indefensión personal en un momento en el que ni tú eres capaz de dar crédito a tus actos a veces.

Aunque de todo esto en realidad no nos enteraremos, pues sino no funcionaría bien el mecanismo, ya que no es tanto una excusa sino una forma de sobrevivir a nosotros mismos.

 

Hoy más que nunca, deseabilidad social

Sinceramente desde uno mismo, desde que nos despertamos por la mañana para afrontar el día, desde que planificamos en nuestra mente todo lo que no sea para nuestro propio disfrute, o incluso siéndolo es igualmente extrapolable al juicio o pensamiento de otros, porque prácticamente todo el mundo disfruta un momento de reconocimiento social en algún aspecto de su vida.

Hay diferentes grados, como hay diferencias entre cada persona, pero si nos paramos a analizar hay pocas personas a nuestro alrededor que no puntúen de alguna forma en deseabilidad social. Somos seres sociales por regla general lo que conlleva a una necesidad de sentirnos deseados socialmente. Básicamente se trata de encajar en el grupo, creando claro está, cada persona en su mente ese ” grupo diana” en el que encajar.

Podría ser algo adaptativo, por esa necesidad, pero solamente de base, y es que como todo, el mundo evoluciona y lo que antes resultaba interesante para la supervivencia de la especie, ahora puede resultar en algunos casos si no patológico, llamativo al menos.

Desde lo que queremos proyectar con nuestra propia imagen o con nuestros bienes, hasta nuestro comportamiento en determinadas situaciones. La mayoría de veces somos conscientes de ello, otras en cambio, parece que no nos queremos creer que nuestras acciones estén dominadas por el pensamiento de que pensarán los demás precisamente, porque la frase de “lo que digan los demás está demás” está a la orden del día. Pero sin engañarnos, nunca está demás en todas y cada una de las parcelas de nuestra vida; ya que empezando por nosotros mismos muchas veces optamos por lo que creemos será lo más correcto, y no nos lo está dictando precisamente la conciencia.

La verdad es que desde el momento en que nacemos, sonreímos adaptativamente con la única pero gran intención e incentivo de asegurar nuestra propia supervivencia, ya desde bebés intentamos ser socialmente deseables.

Pero la deseabilidad social tiene dos caras. Igual que cualquiera puede percibir ese grado que parece que muestra una persona, no es tan fácil el ver la repercusión que la respuesta social tiene ante cada uno , y es que aunque se hable de una definición general, la manera en que a cada persona le repercute lo que perciben los demás va desde un simple feedback positivo o negativo hasta una verdadera evaluación que determina el comportamiento futuro.

Tristemente algo que probablemente yace intrínseco en los orígenes del ser humano como animal social, hoy en día ha evolucionado a funcionar como un mecanismo inquisitivo para algunos en ambos sentidos.

En la mayoría de ocasiones la sociedad marca lo que es más deseable y es entonces cuando este mecanismo se convierte en un arma de doble filo. Aunque como previamente se comenta, la deseabilidad social influye en todas las parcelas de la vida, existen estudios que han obtenido conclusiones tan tristes como que una buena apariencia despierta antes la empatía del que tienes enfrente con todo lo que ello conlleva. Es eso entonces una conducta deseable?

La verdad es que todo lo anterior escrito no corresponde a la definición real de deseabilidad social, ya que este es un término que se acuñó en psicología social para describir la tendencia con la que los sujetos experimentales respondían o actuaban conforme a lo que el experimentador esperaba. Pero para más aclaración sí existen autores que lo acuñan de una manera similar a la descrita:

Por deseabilidad social se entiende la tendencia de las personas a presentarse ante los demás de una forma adecuada desde el punto de vista social, es decir, de la forma más valorada socialmente (Crowne, 1979)(Briñol et al., 2001).

Y lo que resulta más interesante aún:

La investigación realizada en el campo de la persuasión muestra que los sujetos que tienen una alta deseabilidad social son más fáciles de persuadir, especialmente usando incentivos […] Más específicamente, en situaciones de conformidad, las personas que tienen alta deseabilidad social tiende a ceder con más facilidad a la presión de los demás, especialmente cuando se percibe a la fuente de persuasión como un experto (Briñol et al., 2001).

Según todo esto, qué está pasando entonces? Es fácilmente deducible que tendemos cada vez más a responder en nuestra vida en cada uno de los ámbitos según las convenciones sociales más extendidas; porque todo resulta ser ” la pescadilla que se muerde la cola”, el escaparate constante al que estamos sometidos hace que cada vez crezca más esa necesidad de aprobación sin darnos cuenta, y con ello esa facilidad de persuasión y con ello….

Así que hagamos caso a Mafalda y su sabiduría y démonos cada uno cuenta de que ” si uno no encaja en el mundo en que nació, entonces nació para crear un mundo nuevo “, o en su defecto, su propio mundo.

La Teoría de James-Lange

¿Sonreímos porque estamos alegres o estamos alegres porque sonreímos? Y lo mismo con la tristeza, ¿estamos tristes porque lloramos? O por el contrario ¿lloramos porque estamos tristes?

Existe en psicología una teoría, la Teoría de James- Lange que básicamente plantea el dilema de quién vino antes el huevo o la gallina.

William James fue un señor que propuso, en contra de lo que se había dicho hasta el momento, que el sentimiento emocional era consecuencia y no antecedente de los cambios fisiológicos que provocan algunos estímulos; es decir, que un determinado estímulo producía una reacción fisiológica, y la percepción de ese cambio en el cuerpo era la que produciría la emoción.

Años  más tarde un fisiólogo danés llamado Carl Lange, propuso una teoría que aunque al margen de la anterior resultó ser algo similar. Es por ello que se denominó Teoría de James-Lange.

En definitiva, venían a confirmar que efectivamente estamos contentos porque sonreímos y no al contrario; por supuesto, otros autores no tardaron en refrutar la teoría por razones obvias defendiendo que las emociones anteceden a las conductas.

Pero en lo que a motivación se refiere, el nombrarla o recordarla resulta en ocasiones bastante útil.

En el caso de emociones como la sorpresa o el miedo por ejemplo, ciertamente  esta teoría no nos serviría de mucho, pero en el caso de emociones como la alegría se le puede sacar bastante partido. Y es que como el título del libro firma “poderosa mente“, y que verdad que es que, a excepción de si existe alguna patología, si aprendemos a llevarlo, nuestro cerebro está de nuestro lado.

Esto es evidentemente basado en la experiencia propia; cuando existe un día malo que radica básicamente en pensamientos negativos, el convencerse uno mismo de sonreír a destiempo hace automáticamente que nuestro cerebro que es muy listo, busque esas motivaciones que nos llevan a un estado de alegría y por lo tanto se mantenga esa sonrisa al haber provocado dicha emoción. Es decir, no es que la Teoría de James- Lange sea cierta, es que si quieres creerla en un determinado momento tu cerebro te ayuda a ello. Se podría aplicar la típica frase de “ver no es creer, creer es ver”, no hay cosa como el auto convencimiento; y si además te dices que es una teoría surte hasta más efecto.

Tampoco se trata de estar todo el día sonriendo, que da miedo, no es malo sentir las distintas emociones, pero sí que hay momentos en los que resulta que las emociones negativas que nos invaden son causadas verdaderamente por motivos banales, y lo habitual es que cada persona tiene su método para desquitarse, este es el mío.

Borderline, ese trastorno límite

Borderline, suena a límite, y eso es exactamente lo que es; la mente es poderosa y no hay nada más fuerte que un límite impuesto por ella. En este caso se trata de una personalidad límite, pero ¿al límite de qué? Pues de la vida en su totalidad, porque cuando padeces este trastorno psicológico muchas veces estás al borde, al borde del abismo.

Un día te despiertas y eres feliz, tienes a las personas que quieres, tienes tu casa, tu trabajo, te relacionas, eres libre, pero de repente dejas de serlo para ser preso de una ansiedad y un negativismo que te corroe, todo está mal, absolutamente todo, y no solo lo está sino que va a ir mal, y no hay salida. Emprendes acciones que te lleven a mitigar esos sentimientos, pero no haces si no incrementar ese sentimiento de culpabilidad que puede ser o no infundado pero desde luego sí magnificado, como todo lo demás.

Nadie lo entiende porque no tiene sentido, nada lo soluciona, la terapia, la medicación, el fallido intento tras intento de los tuyos.. Y de repente un día te despiertas y eres feliz, tienes a las personas que quieres, tienes tu casa, tu trabajo, te relacionas, eres libre otra vez , solo que no durará porque de repente tu mente te volverá a encerrar y cada nueva caída es más fuerte, y no sólo porque en realidad lo sea si no porque la percepción de los demás así lo es, lo que actúa como un reflejo que aumenta otra vez ese sentimiento de culpa y la vorágine se hace cada vez más profunda.

De puertas para fuera los periodos que percibes como buenos no son tal tampoco, sigue estando esa escasa o nula tolerancia a los problemas que se mezcla con una habilidad de manipulación especial. Un momento de júbilo sabes además que casi siempre precede a un cataclismo emocional sin ningún sentido , pero en realidad sí lo hay..

Pasados los años como todo en la vida no sólo aprendes a identificar las señales si no que vas encontrando respuestas, respuestas que aunque para muchos resultan banales, para una persona que en buena parte de su tiempo vital no ha sido controlador de sus impulsos, no lo son. Y entonces todo cambia, porque tu mente comprende, la madurez tardía ha llegado y has aprendido a identificar lo que antes no sabías.

Sin saberlo llegas a un estado de plenitud emocional que parecía que nunca tendrías y al que para llegar hace falta vivir una vida pero que tus vivencias al límite te han adelantado. Y un día te despiertas y eres feliz, tienes a las personas que quieres, tienes tu casa, tu trabajo, te relacionas, eres libre, pero por fin de verdad porque tu propia mente te ha enseñado ya y no será al menos de esto de lo que morirás.

Hay luz al final del túnel.

No me hace falta buscar exactamente los signos y síntomas que lo definen, por suerte o desgracia lo he vivido muy de cerca; y digo por suerte porque a pesar de todo te das cuenta precisamente de eso, de que la suerte te acompaña.

¿Qué es Fernweh?

Si escribimos la palabra Fernweh en un traductor, rápidamente nos responde con un bonito “pasión por viajar“,  pero en realidad, este vocablo germano dice algo más que eso.

Si preguntamos a un alemán, no es algo tan sencillo de expresar en castellano (claro está que mi pregunta fue hace años y hoy en día ya es un término bastante extendido). La respuesta a esa pregunta que obtuve en su momento fue exactamente: “esa palabra se usa cuando quieres expresar justo lo contrario a lo típico de los anuncios de turrón en Navidad”, nostalgia, pero en este caso no por el hogar, sino por lo más lejano.

Fernweh es una palabra de origen alemán que aunque actualmente se compara al tan explotado “wanderlust” en inglés, tiene un significado mucho más poético; su traducción inglesa nos dice “an ache for distant places; the craving for travel“, ansia por viajar, ansia, como un impulso al que hay que dar respuesta, una especie de dolor por los lugares lejanos, algo que crece en el alma, una necesidad. Probablemente hay que sentirlo para entenderlo ya que viajar es algo que en mayor o menor medida, más cerca o más lejos, nos gusta prácticamente a todo el mundo, pero Fernweh es más, es culturas, es lugares incluso algo inhóspitos, es mala climatología, es destinos tan diferentes que seguramente nos hagan abandonar en ocasiones nuestra zona de confort.

El que lo sufre está más bien ante un sentimiento, y se puede incluso sentir aunque no le hayas dado vuelo, como se siente un amor aunque sea como se dice “platónico”.  Led Zeppelin en su mítico Stairway to Heaven nos regala una frase que encaja a la perfección con el significado de Fernweh: “There’s a feeling I get when I look to the West and my spirit is crying for leaving”.

Y como sigue la canción, “It makes me wonder”… ese sentimiento te despierta ese interés que se convierte en nostalgia por lugares ni siquiera conocidos, lugares lejanos no solo en distancia sino en vidas. Y aunque en un mundo cada vez más globalizado, seguirá presente esa lejanía que nos despertará ese sentimiento de Fernweh en el horizonte.

Buscando Hygge

Hygge es  es la expresión danesa sin traducción al español que habla casi casi de una forma de vida, su significado nunca podría ser literal en una sola palabra, pero de serlo  se acercaría meritoriamente al de felicidad; y es ahí  donde radica lo romántico de este concepto tan de moda actualmente.

Hygge ” La felicidad en las pequeñas cosas ” según el autor Meik Wiking,  podría traducirse en algo así como reconfortante, lo que te reconforta; pensar en algo que nos reconforte no es del todo difícil, la cosa más simple puede ser reconfortante en un determinado momento, e igual que una playa se hace a base de granitos de arena, como dice Shakespeare, he ahí la cuestión, ya que de momentos reconfortantes unidos está formado ese ente tan buscado y usado tan a la ligera a veces aunque de un término tan abstracto se trate, la felicidad.

Hygge es eso, buscar esos momentos de felicidad; aunque en esencia se basa en como dice Sandra Cañedo ” esa pasión nórdica por las velas, chimeneas, cosas hechas de madera, y tener un rinconcito donde acurrucarse con un libro y una porción de tarta “, la idea es sentirnos como en casa en el lugar donde estemos, sin móvil, sin preocupaciones, solo pensamientos ad hoc.

Es, en resumidas cuentas, el hallazgo del bienestar personal, compartir momentos con tu familia y con tus seres queridos y disfrutar de esa sensación tan bonita que nos produce algo tan factible como un cálido abrazo.

Existen mil formas de buscar y encontrar esos momentos reconfortantes que nos ayudan a disfrutar de esa felicidad existente en las pequeñas cosas. Para los daneses está en esencia en encontrar el lugar más acogedor de la casa, que suele coincidir con el emplazamiento de la chimenea, y disfrutar de esos momentos cálidos en familia; pero el quid  de la cuestión, es que saben hacer que esos pequeños placeres llenen de felicidad su vida, y dado que Dinamarca ha encabezado durante años la lista elaborada por la ONU que mide el índice de felicidad, no podemos si no importar al menos algo de esa filosofía.