Borderline, ese trastorno límite

Borderline, suena a límite, y eso es exactamente lo que es; la mente es poderosa y no hay nada más fuerte que un límite impuesto por ella. En este caso se trata de una personalidad límite, pero ¿al límite de qué? Pues de la vida en su totalidad, porque cuando padeces este trastorno psicológico muchas veces estás al borde, al borde del abismo.

Un día te despiertas y eres feliz, tienes a las personas que quieres, tienes tu casa, tu trabajo, te relacionas, eres libre, pero de repente dejas de serlo para ser preso de una ansiedad y un negativismo que te corroe, todo está mal, absolutamente todo, y no solo lo está sino que va a ir mal, y no hay salida. Emprendes acciones que te lleven a mitigar esos sentimientos, pero no haces si no incrementar ese sentimiento de culpabilidad que puede ser o no infundado pero desde luego sí magnificado, como todo lo demás.

Nadie lo entiende porque no tiene sentido, nada lo soluciona, la terapia, la medicación, el fallido intento tras intento de los tuyos.. Y de repente un día te despiertas y eres feliz, tienes a las personas que quieres, tienes tu casa, tu trabajo, te relacionas, eres libre otra vez , solo que no durará porque de repente tu mente te volverá a encerrar y cada nueva caída es más fuerte, y no sólo porque en realidad lo sea si no porque la percepción de los demás así lo es, lo que actúa como un reflejo que aumenta otra vez ese sentimiento de culpa y la vorágine se hace cada vez más profunda.

De puertas para fuera los periodos que percibes como buenos no son tal tampoco, sigue estando esa escasa o nula tolerancia a los problemas que se mezcla con una habilidad de manipulación especial. Un momento de júbilo sabes además que casi siempre precede a un cataclismo emocional sin ningún sentido , pero en realidad sí lo hay..

Pasados los años como todo en la vida no sólo aprendes a identificar las señales si no que vas encontrando respuestas, respuestas que aunque para muchos resultan banales, para una persona que en buena parte de su tiempo vital no ha sido controlador de sus impulsos, no lo son. Y entonces todo cambia, porque tu mente comprende, la madurez tardía ha llegado y has aprendido a identificar lo que antes no sabías.

Sin saberlo llegas a un estado de plenitud emocional que parecía que nunca tendrías y al que para llegar hace falta vivir una vida pero que tus vivencias al límite te han adelantado. Y un día te despiertas y eres feliz, tienes a las personas que quieres, tienes tu casa, tu trabajo, te relacionas, eres libre, pero por fin de verdad porque tu propia mente te ha enseñado ya y no será al menos de esto de lo que morirás.

Hay luz al final del túnel.

No me hace falta buscar exactamente los signos y síntomas que lo definen, por suerte o desgracia lo he vivido muy de cerca; y digo por suerte porque a pesar de todo te das cuenta precisamente de eso, de que la suerte te acompaña.

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