Lo esencial no es banal

De por qué las lecciones más importantes de la vida suenan a banalidades antes de convertirse en lección.

Qué banalidad es acordarse cada vez que te despiertas de que lo haces, cada vez que tienes la oportunidad de sentirte feliz, el sentir esa sensación reconfortante de buah, ¡qué bien! Una simple mirada al cielo, qué bonitos son los atardeceres, y el amanecer ya…  ¡Qué tienes tiempo! El mayor tesoro; pero que va… es difícil darse cuenta.

La verdad es que no hace falta hacer alarde de un positivismo desmesurado, parecemos la sociedad de las frases felices cuando ese no es el trasfondo real de la vida de cada persona; por eso mismo, porque somos personas, con nuestras emociones, positivas y negativas, e incluso a veces neutras, y es que se permite también tomarse un descanso emocional. Da la sensación de que todo está llegando a un punto de escaparatismo de locura. El pararse a analizar a las personas, especialmente a las más jóvenes, no da sino una respuesta de vacío en esencia, gran parte de la sociedad se forja en torno a unos ideales que no es que tengan o no sentido pero desde luego no da pie al autodesarrollo, en el sentido más subjetivo de la palabra; el escaparate de las redes sociales es tan sumamente influyente que la sociedad nos hace y no nosotros mismos y es una pena.

Solemos juzgar muy pronto; si tienes tanta pasión que se sale del escaparate, el que no la tiene es fácil que te tache como motivado, qué triste para el que lo piensa. Yo personalmente suelo admirar a las personas que se han cruzado así en mi vida, porque no hay nada mejor que vivir con pasión.

Al final, o al principio más bien, ves que en todo este proceso de desarrollo personal se nos van olvidando las cosas más importantes de la vida, porque en algún momento dejan de ostentar los primeros puestos del pensamiento para pasar a un segundo o tercer plano que saldrá a flote solo en los momentos en los que la vida nos los recuerde.

Siempre cuando se acerca mi cumpleaños, hago una reflexión, normalmente del último año, pero a veces resulta ser más trascendental. Y en este último la reflexión en cuestión me llevó a lo siguiente:

Si tuvieses la oportunidad de volver atrás en el tiempo o de volver a nacer, ahora que ya tienes algo de experiencia en la vida, sabiendo lo que sabes, ¿qué harías o qué piensas que tenías que haber hecho con tu vida?

Pues estás de suerte, has vuelto a nacer, cada día naces mientras estés vivo y si tienes la salud suficiente que posibilite hacer las cosas que hubieses hecho de retroceder en el tiempo, tienes todavía una fortuna mayor. Es fácil pensar -claro, si fuera más joven, si no tuviese cargas, si…Pero estás aquí y eso hace posible lo imposible.

No soy idealista, soy realista, se nos olvida que solo tenemos una vida, esa es la verdadera realidad y como dijo aquel sabio zorro interestelar, “Lo esencial es invisible a los ojos”; así que, puesto que solo con el corazón se puede ver bien, se me ocurren dos conclusiones, corazón es sinónimo de pasión y esta es clave, y dos, lo esencial nunca jamás debe ser banal.